Si creas un acto, creas un hábito. Si creas un hábito, creas un carácter. Si creas un carácter, creas un destino

André Maurois (Seudónimo de Émile Herzog, escritor francés, 1885-1967)

André Maurois (Elbeuf, Normandía, 26 de julio de 1885 – Neuilly-sur-Seine, 9 de octubre de 1967) fue el seudónimo de Émile Herzog, Émile Salomon Wilhelm Herzog, novelista y ensayista francés.

Inteligente, desapasionadamente objetivo, escritor de fama por sus novelas y sus biografías, en las que destacó gracias a una profunda documentación y amenidad, André Maurois fue un profundo conocedor del alma humana.

Yo existo no para ser amado y admirado, sino para amar y actuar. No es obligación de nadie quererme. Es mi obligación preocuparme por el mundo, por el hombre.

Janusz Korczak (Escritor, pediatra y activista social polaco, 1878-1942)

Janusz Korczak (Goldszmidt), nació el 22 de julio de 1878 en Varsovia y murió el 7 de agosto de 1942, asesinado en el campo de exterminio nazi de Treblinka. Nacido en el seno de una familia judía bien integrada a la sociedad europea y defensora de los valores de la Haskalá, Korczak fue médico pediatra, pedagogo, escritor, publicista, activista social y oficial del Ejército Polaco. Como judío y polaco, Korczak siempre asumió su identidad como tal.

A los treinta años de su muerte se le concedió, a título póstumo, el Premio de la Paz de los Libreros Alemanes. En su honor se entrega también el premio Janusz Korczak de literatura, que han obtenido, entre otros, Mirjam Pressler, Michael Ende, Astrid Lindgren o Carme Solé

Obró mucho el que nada dejó para mañana.

Baltasar Gracián (Escritor español del Siglo de Oro, 1601-1658)

Baltasar Gracián y Morales (Belmonte de Gracián, Calatayud, Zaragoza, 8 de enero de 1601-Tarazona, Zaragoza, 6 de diciembre de 1658) fue un jesuita, escritor español del Siglo de Oro que cultivó la prosa didáctica y filosófica. Entre sus obras destaca El Criticón —alegoría de la vida humana—, que constituye una de las novelas más importantes de la literatura española, comparable por su calidad al Quijote o La Celestina.

Su producción se adscribe a la corriente literaria del conceptismo. Forjó un estilo construido a partir de sentencias breves muy personal, denso, concentrado y polisémico, en el que domina el juego de palabras y las asociaciones ingeniosas entre estas y las ideas. El resultado es un lenguaje lacónico, lleno de aforismos y capaz de expresar una gran riqueza de significados.