El buen carácter no se forma en una semana o un mes. Se crea poco a poco, día a día. Se requiere un esfuerzo paciente para desarrollar un buen carácter

Heráclito de Éfeso (Filósofo griego, 535-475 adC)


Heráclito de Éfeso (Éfeso, 540  a. C.-ibidem, 480 a. C.), fue un filósofo griego presocrático nativo de Éfeso. La obra de Heráclito es completamente aforística y se le atribuye un libro titulado Sobre la naturaleza. Como de los demás filósofos griegos anteriores a Platón, no quedan más que fragmentos de sus obras, y en gran parte se conocen sus aportes gracias a testimonios posteriores. Fue conocido también como El Oscuro de Éfeso debido a la naturaleza oracular y paradójica de su filosofía, y El filósofo llorón (en contraste con Demócrito, «el filósofo risueño») al ser considerado un misántropo ante el mundo. Heráclito creía que el mundo estaba regido de acuerdo con lo que denominó el Logos («palabra», «razón» o «discurso»). También creía que el cosmos era una transmutación de fuego. Heráclito fue famoso por su insistencia en el cambio (panta rei) y por su firme compromiso con la unidad y armonía de los contrarios.

El esfuerzo, independientemente de su resultado,  modula nuestro carácter, nos dignifica y nos hace mejores

Luis Herrera (www.meditaldia.com)

Meditáldia, surge de la decisión de uno de sus creadores (Enrique) de encontrar un ratito cada día para pensar, mirarse hacia adentro, aterrizar en el suelo para abandonar los problemas cotidianos y centrar su vida en lo verdaderamente importante.
La excusa era una cita que empezó a compartir con los amigos por correo electrónico, la lista de distribución creció y creció, por nuevas amistades, re-envios, peticiones y el boca a boca. Entre esos amigos, hubo uno de ellos muy especial (Luis) que se identificó con la idea y se puso a enriquecerla convirtiéndola en suya. De manera espontánea, de nuestras conversaciones, y viendo la dimensión que tomaba el grupo, se pensó en la posibilidad de hacerlo en forma de web y ampliar sus contenidos y objetivos. Lo que tenga que ser, será… la única intención es arrancar una sonrisa, un suspiro, un “es verdad”, un “hoy puedo” o un “tengo razones para dejar de sufrir”.