Las esperanzas se esfuman una tras otra, pero el corazón sigue esperando siempre; las olas se persiguen y acaban por romperse, pero el mar no se agota. Las olas suben y bajan, y en ello consiste la vida del mar: esperar un día tras otro, es la verdadera vida del corazón.

Friedrich Ruckert (Catedrático alemán de orientalística, 1788-1866)