Si tuviese que contarle hoy mi vida a alguien,
podría hacerlo de tal manera que me verían como
a una mujer independiente, valiente y feliz.
Nada de eso: Me está prohibido mencionar la
única palabra que es mucho más importante que
los once minutos: AMOR

Durante toda mi vida he entendido el amor como
una especie de esclavitud consentida. Es mentira:
La libertad sólo existe cuando él está presente.
Aquel que se entrega totalmente, que se siente
libre, ama al máximo. Y el que ama al máximo
se siente libre.

Por eso, a pesar de todo lo que pueda vivir,
hacer, descubrir, nada tiene sentido. Espero que
este tiempo pase de prisa, para poder volver a la
búsqueda de mí misma, bajo la forma de un hombre
que me entienda, que no me haga sufrir.
¿Pero qué tonterías estoy diciendo?
En el amor, nadie puede machacar a nadie;
cada uno de nosotros es responsable de lo que siente,
y no podemos culpar al otro por eso.
Me sentí herida cuando perdí a los hombres de los que me enamoré.
Hoy, estoy convencida de que nadie pierde a nadie,
porque nadie posee a nadie.
Ésa es la verdadera experiencia de la libertad:
Tener lo más importante del mundo sin poseerlo.

(Once minutos)

Pablo Coelho (Dramaturgo brasileño, 1947-actualidad)

De mi madre aprendí que nunca es tarde, que siempre se puede empezar de nuevo; ahora mismo le puedes decir basta a los hábitos que te destruyen, a las cosas que te encadenan, a la tarjeta de crédito, a los noticieros que te envenenan desde la mañana, a los que quieren dirigir tu vida por el camino perdido.

Facundo Cabral (Cantautor y poeta argentino, 1937-2011)

Quiero estar junto a la persona que amo.
No quiero saber el precio que habré de pagar.
No quiero saber si será bueno o malo para mi vida.
No quiero saber si esa persona me quiere o no.
Lo único que necesito, lo único que deseo,
es estar cerca de la persona que amo.

Bertolt Bretch (Dramaturgo alemán creador del teatro dialéctico, 1898-1956)

Soy una persona feliz: tengo mas amigos de lo que imaginaba.
 Eso es lo que ellos me dicen, me lo demuestran.
 Es lo que siento por todos ellos.
Veo el brillo en sus ojos, la sonrisa espontánea
y la alegría que sienten al verme.
Y yo también siento paz y alegría cuando los veo
y cuando hablamos, sea en la alegría o sea en la serenidad,
en estos días pensé en mis amigos y amigas,
entre ellos, apareciste tu.
No estabas arriba, ni abajo ni en medio.
No encabezabas ni concluías la lista.
No eras el numero uno ni el numero final.
Lo que se es que te destacabas por alguna cualidad
que transmitías y con la cual desde
hace tiempo se ennoblece mi vida.
Y tampoco tengo la pretensión de ser el primero,
el segundo o el tercero de tu lista.
Basta que me quieras como amigo.
Entonces entendí que realmente somos amigos.

Jorge Luis Borges (Escritor argentino, 1899-1986)