Cuando empieza a soplar el viento, algunos corren a esconderse mientras otros construyen molinos.
Autor: meditaldia.com
No digas: es imposible.
Di: no lo he hecho todavía
Llegarás a tu destino aunque viajes muy despacio.
Donde hay un sueño, hay un camino.
El tiempo que pasa uno riendo es tiempo que pasa con los dioses.
Dios le da una lombriz a cada pájaro, pero no se la lleva hasta el nido.
Si del cielo cae una fruta, tienes que abrir la boca.
El sabio puede sentarse en un hormiguero, pero sólo el necio se queda sentado en él.
El fracaso comienza cuando cesa el esfuerzo.
Las buenas fuentes se conocen en las grandes sequías; los buenos amigos, en las épocas desgraciadas.
No puede impedirse el viento. Pero pueden construirse molinos.
Haz que tus palabras sean dulces por si tienes que tragártelas.
La joya no puede ser pulida sin fricción, ni el hombre perfeccionarse sin dificultades.
El que busca un amigo sin defectos se queda sin amigos.
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
La fortuna llama siempre a la puerta que sonríe.
Lo pasado ha huido, lo que esperas esta ausente, pero el presente es tuyo.
Quien no comprende una mirada tampoco comprenderá una larga explicación.
Incluso una vida llena de agujeros, una vida en la que no hay nada salvo la espera, es mejor que ninguna vida.
Si lo que vas a decir no es más bello que el silencio: no lo digas.
Las lágrimas derramadas son amargas, pero más amargas son las que no se derraman.
Por la ignorancia nos equivocamos, y por las equivocaciones aprendemos.
La paciencia es un árbol de raíz amarga pero de frutos muy dulces.
Si te sientas en el camino, hazlo de frente a lo que has de andar, y de espaldas a lo ya andado.
La crueldad es la fuerza de los cobardes.