LA FRASE DEL DÍA
Hay personas con las que da gusto encontrarse. No necesariamente porque tengan grandes soluciones para nuestros problemas, sino porque saben escuchar, tienen una palabra amable cuando hace falta o consiguen que las cosas parezcan un poco más fáciles después de hablar con ellas. A veces basta una sonrisa, un mensaje inesperado o simplemente interesarse de verdad por cómo está alguien.
Lo curioso es que esa forma de relacionarnos con los demás también tiene un efecto sobre nosotros. Cuando ayudamos, acompañamos, animamos o hacemos sentir bien a otra persona, es difícil permanecer completamente al margen de esa sensación. La generosidad tiene algo de boomerang: muchas veces vuelve sin necesidad siquiera de lanzarlo esperando que regrese.
Quizá por eso una buena manera de buscar un poco más de felicidad sea dejar de perseguirla exclusivamente para nosotros mismos. Podemos empezar por algo mucho más sencillo: intentar que alguien que se cruce hoy en nuestro camino se vaya un poco mejor de como llegó.
Porque iluminar la vida de los demás tiene una ventaja inesperada: es bastante difícil encender una luz sin que también nos alcance un poco de claridad.
Déjanos tu correo y recibiremos tu solicitud para incorporarte a la lista de distribución.