LA FRASE DEL DÍA
Vivimos con tanta prisa que hasta para relajarnos queremos resultados inmediatos. Respiración profunda en tres minutos, meditación en cinco, comida saludable en diez y, si es posible, alcanzar la paz interior antes de la siguiente reunión. Tenemos mucha prisa por dejar de tener prisa.
Quizá por eso la propuesta de hoy resulta tan sencilla como sospechosa: ir más despacio. No hacer menos necesariamente, sino dejar de comportarnos como si cada jornada fuera una prueba contrarreloj. Caminar sin mirar continuamente el reloj, comer sin consultar el móvil, escuchar sin preparar mientras tanto la respuesta o aceptar que algunas cosas pueden esperar hasta mañana sin que se derrumbe la civilización.
Reducir un poco la velocidad nos permite disfrutar más de lo que hacemos y, sobre todo, darnos cuenta de por qué lo hacemos. Porque podemos llegar los primeros a muchos sitios y descubrir después que tampoco había tanta necesidad de llegar tan pronto.
Y si después de leer esto tienes mucha prisa por empezar a vivir más despacio, tranquilo: ya se te pasará.
Déjanos tu correo y recibiremos tu solicitud para incorporarte a la lista de distribución.