LA FRASE DEL DÍA
Rosalía de Castro invites us to recover the way we saw things as children, when everything seemed to have something to tell us. Perhaps nature is still speaking to us; we are the ones who have stopped listening.
These words come from En las orillas del Sar (1884), and they also carry a spirit of defiance. At that time, women who wrote were told to be quiet, just as nature might be expected to remain mute. But she replies: they say so, but it is not true. She invites us not to believe those who silence the world so that only they can speak. See things through a child’s eyes again. A child does not see a plant; a child sees someone. A child does not hear a bird; a child hears a conversation. Then we are taught to translate everything into “resources”, “landscape”, “background noise”. We learn to stop listening so that we can be more productive. But nature did not stop speaking. We turned down the volume and stopped understanding its language. A forest still warns us when rain is coming; a river tells you whether it is unwell by the sound it makes; a bird changes its song when danger is near. This is not poetry; it really happens. We simply no longer know the language. That is why yesterday’s words about the lighthouse and these words by Rosalía belong together. Literature is a way of learning that language again. It is the art of listening to “silent” messages.
What helps you start listening again? Is it walking, reading, being in Galicia?
Rosalia de Castro nos invita a recuperar esa mirada que teníamos de niños, cuando todo parecía tener algo que contarnos. Quizás la naturaleza sigue hablándonos; somos nosotros quienes hemos dejado de escucharla
Esa frase es de En las orillas del Sar (1884) y también lleva una carga de rebeldía. En aquella época, a las mujeres que escribían se les decía que callaran, de igual manera que se puede entender que la naturaleza que sea muda, pero ella responde: lo dicen, pero no es cierto. Nos invita a no creer a los que ponen el mundo en silencio para poder hablar solo ellos. Vuelve a tener la mirada de niño. Un niño no ve una planta, ve a alguien. No oye un pájaro, oye una conversación. Luego nos enseñan a traducir todo a "recurso", a "paisaje", a "ruido de fondo". Aprendemos a dejar de escuchar para ser más productivos. Pero la naturaleza no dejó de hablar. Nosotros bajamos el volumen y dejamos de entender su lenguaje. Un bosque sigue avisando cuando va a llover, un río te dice si está enfermo por cómo suena, un pájaro cambia el canto si hay peligro. No es poesía, es así en realidad. Solo que ya no sabemos el idioma. Por eso la frase de ayer del faro y esta de Rosalía van juntas. La literatura es una forma de volver a aprender ese idioma. Es el arte de escuchar los mensajes "mudos".
A ti ¿Qué te hace volver a escuchar? ¿Es caminar, es leer, es estar en Galicia?
“Meditáldia” surgió hace más de 20 años con el propósito de encontrar un ratito cada día para pensar, mirarse hacia adentro, aterrizar en el suelo para abandonar los problemas cotidianos y centrar la atención en lo verdaderamente importante. La excusa era una cita que empezamos a compartir con los amigos por email y comenzar el día en positivo.
Hoy los amigos y los canales han crecido, pero el propósito se mantiene. Lo que tenga que ser, será... la única intención es arrancar una sonrisa, un suspiro, un “es verdad”, un “hoy puedo” o un “tengo razones para dejar de sufrir”.
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