LA FRASE DEL DÍA
Cuando perdemos a alguien a quien queremos, descubrimos que su ausencia no significa que haya desaparecido por completo de nuestra vida. Permanece en los recuerdos, pero también en nuestra manera de pensar, en nuestros gestos, en las palabras que repetimos sin darnos cuenta y en tantas pequeñas cosas que aprendimos a su lado.
Recordar no es únicamente mirar hacia atrás. Es reconocer que una parte de quienes somos se ha construido gracias a quienes nos precedieron y nos quisieron. Su huella nos acompaña incluso cuando ya no podemos escuchar su voz ni estrechar su mano.
Quizá una de las formas más hermosas de honrar a quienes se han ido sea seguir viviendo con algo de lo que nos dejaron: sus enseñanzas, sus valores y, sobre todo, el amor que recibimos de ellos. Porque hay personas cuya presencia continúa en nosotros mucho después de su despedida.
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