LA FRASE DEL DÍA
Crecer no significa necesariamente llegar más lejos, conseguir más cosas o convertirnos en alguien distinto. Muchas veces consiste simplemente en conocernos mejor, aprender de lo vivido, relativizar lo que antes nos preocupaba demasiado y descubrir qué merece realmente nuestro tiempo y nuestra energía.
Quizá por eso el crecimiento lleva dentro una pequeña semilla de felicidad. Cada vez que superamos un miedo, comprendemos algo que antes no entendíamos, aprendemos a decir que no, perdonamos, agradecemos más o dejamos de preocuparnos por aquello que no podemos cambiar, algo también cambia dentro de nosotros. Y casi siempre lo hace para bien.
Tenemos cierta tendencia a colocar la felicidad al final del camino: cuando consiga esto, cuando solucione aquello, cuando tenga más tiempo, cuando cambien las circunstancias… Pero puede que una parte importante de la felicidad esté precisamente en el camino, en sentir que seguimos avanzando, aprendiendo y creciendo.
Porque la vida probablemente nunca estará completamente resuelta. Pero mientras sigamos creciendo, siempre habrá algo nuevo que descubrir, algo que mejorar y, sobre todo, nuevas razones para disfrutarla.
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