LA FRASE DEL DÍA
Todos conocemos a alguien que convierte la compra del pan en una misión de alto riesgo, el atasco de cinco minutos en una tragedia nacional o un pequeño contratiempo en el fin del mundo. Y, si somos sinceros, algunos días ese alguien también somos nosotros.
Malcolm Forbes nos recuerda, con una sonrisa, que vivir con intensidad no significa vivir con tensión. La vida merece ser tomada con responsabilidad, pero no con una solemnidad permanente. Cuando aprendemos a relativizar los problemas, descubrimos que muchos de ellos eran bastante más pequeños de lo que parecían… y que otros incluso tenían solución mientras nosotros seguíamos preocupados.
El humor tiene una extraordinaria capacidad para poner cada cosa en su sitio. Nos ayuda a rebajar el peso de las preocupaciones, a aceptar nuestros errores con más naturalidad y a recordar que no todo merece robarnos la paz.
Quizá el verdadero secreto no sea tomarse la vida menos en serio, sino recordar que, al final, nadie sale vivo de ella. Así que hagamos nuestro trabajo lo mejor posible, cuidemos de quienes queremos, pasémoslo lo mejor posible... y, de vez en cuando, aprendamos también a reírnos un poco de nosotros mismos.
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