Si te pasas el día buscando lo que falla, el cerebro te trae más fallos. Si te pasas el día celebrando lo que hay — un café tranquilo, una conversación, el hecho de seguir aquí — el cerebro te trae más motivos para celebrar.
No es positivismo ingenuo. Es entrenar la mirada.
No esperes a tener grandes motivos para celebrar. Celebra y los motivos aparecerán solos.