Muchas veces las palabras que tendríamos que haber dicho no se presentan ante nuestro espíritu hasta que ya es demasiado tarde.

André Gide (Nobel de Literatura en 1947, francés, defensor de los derechos de los homosexuales, 1869-1951)

André Paul Guillaume Gide (París; 22 de noviembre de 1869 – París; 19 de febrero de 1951) fue un escritor francés, Premio Nobel de Literatura en 1947.

En la década de 1920 Gide se convirtió en inspiración de escritores como Albert Camus, Luis Cernuda y Jean-Paul Sartre. En 1923 publicó un libro de Fiódor Dostoievski, sin embargo, al defender la homosexualidad en una edición de Corydon en 1924, recibió malas críticas. Más tarde, él mismo consideró que había sido su mejor obra.

A partir de 1925 comenzó a pedir mejores condiciones para los criminales, y al año siguiente publicó su autobiografía, Si la semilla no muere (Si le grain ne meurt).

El lenguaje de la amistad no son palabras sino significados

Henry David Thoreau (Escritor y filósofo estadounidense, 1817-1862)

Henry David Thoreau (Concord, Massachusetts, 12 de julio de 1817 – 6 de mayo de 1862) fue un escritor, poeta y filósofo estadounidense, de tendencia trascendentalista y origen puritano, autor de Walden y La desobediencia civil. Thoreau fue agrimensor, naturalista, conferenciante y fabricante de lápices. Uno de los padres fundadores de la literatura estadounidense, es también el conceptualizador de las prácticas de desobediencia civil.

Las palabras del año pasado pertenecen al lenguaje del año pasado y las palabras del próximo año esperan otra voz.

TS Eliot (Dramaturgo y poeta estadounidense, 1888-1965)

Thomas Stearns Eliot, conocido como T. S. Eliot (San Luis, Misuri; 26 de septiembre de 1888 – Londres; 4 de enero de 1965) fue un poeta, dramaturgo y crítico literario británico-estadounidense. Representó una de las cumbres de la poesía en lengua inglesa del siglo XX. ​Según José María Valverde, en efecto, «la publicación de The Waste Land convierte a T. S. Eliot en la figura central de la vida poética en lengua inglesa. […] La crítica saludó el complejo y oscuro poema […] como símbolo de una época de desintegración, que trataba desesperadamente de poner algún orden en el creciente caos aplicando mitologías y formas heredadas del pasado»