Si das la luz para encender la vida de tu hermano, en ti brillará más esplendorosa

Albert Schweitzer (Nobel de La Paz en 1952, 1875-1965)

Albert Schweitzer OM (14 de enero de 1875 – 4 de septiembre de 1965) fue un médico, filósofo, teólogo, y músico alemán nacionalizado francés, misionero médico en África y Premio Nobel de la Paz en 1952, también conocido por su vida interpretativa de Jesús y su profundo conocimiento de los textos bíblicos. Nació en la provincia de Alsacia y Lorena, en ese entonces parte del Imperio Alemán, hoy Francia. Schweitzer, un luterano, desafió tanto la visión secular de Jesús representado por la metodología histórico-crítica de su época en ciertos círculos académicos, así como la visión tradicional cristiana. Él representaba a Jesús como alguien que, literalmente, creía que el fin del mundo estaba llegando en su propia vida y se creía a sí mismo como un salvador.

Si tienes cierto respeto por la gente tal como es, tu podrás ser más eficiente en ayudarlos a ser mejores de lo que ellos son.

John Gardner (Padre de la Egiptología británica, 1797-1875)

John Gardner Wilkinson (1797-1875) viajero, escritor y un célebre pionero inglés de la Egiptología del siglo XIX. Es citado a menudo como “el padre de Egiptología británica”.

Los escritos de Wilkinson se custodian en la Bodleian Library de Oxford, y son documentos inestimables del antiguo estado de muchos monumentos egipcios (1821-1856), antes del advenimiento del turismo y los coleccionistas. Muchos lugares y monumentos fueron dañados o dispersados posteriormente, resultando de gran importancia los trabajos de Wilkinson.

La olimpiada de la vida no la gana el que llega el primero, gana el que hace que los demás lleguen con él a la meta.

Luis Herrera (www.meditaldia.com)

“Nulla dies sine meditatione”, actualmente Meditáldia, surge de la decisión de uno de sus creadores (Enrique) de encontrar un ratito cada día para pensar, mirarse hacia adentro, aterrizar en el suelo para abandonar los problemas cotidianos y centrar su vida en lo verdaderamente importante.
La excusa era una cita que empezó a compartir con los amigos por correo electrónico, la lista de distribución creció y creció, por nuevas amistades, re-envios, peticiones y el boca a boca. Para aquellos que se lo perdían por problemas informáticos, decidimos crear una presencia en la red mediante el grupo de “msngroups”. Entre esos amigos, hubo uno de ellos muy especial (Luis) que se identificó con la idea y se puso a enriquecerla convirtiéndola en suya. De manera espontánea, de nuestras conversaciones, y viendo la dimensión que tomaba el grupo, se pensó en la posibilidad de hacerlo en forma de web y ampliar sus contenidos y objetivos. Lo que tenga que ser, será… la única intención es arrancar una sonrisa, un suspiro, un “es verdad”, un “hoy puedo” o un “tengo razones para dejar de sufrir”.

Nunca vaciles en tender la mano; nunca titubees en aceptar la mano que otro te tiende.

Juan XXIII (Papa 261 de la Iglesia católica, canonizado en 2014, 1958-1963)

Juan XXIII, de nombre secular Angelo Giuseppe Roncalli (Sotto il Monte, Bérgamo, Lombardía, Italia, 25 de noviembre de 1881-Ciudad del Vaticano, 3 de junio de 1963), fue el papa número 261 de la Iglesia católica y soberano de la Ciudad del Vaticano entre 1958 y 1963.

Sus encíclicas Mater et Magistra (‘Madre y Maestra’, 1961) y Pacem in Terris (‘Paz en la Tierra’, 1963), esta última escrita en plena guerra fría luego de la llamada «crisis de los misiles» de octubre de 1962, se convirtieron en documentos señeros que marcaron el papel de la Iglesia católica en el mundo actual. Pero el punto culminante de su trabajo apostólico fue, sin dudas, su iniciativa personal, apenas tres meses después de su elección como pontífice, de convocar el Concilio Vaticano II, que imprimiría una orientación pastoral renovada en la Iglesia católica del siglo XX.

Caracterizado por un notable sentido del humor, en Italia se recuerda a Juan XXIII con el cariñoso apelativo de Il Papa Buono («el papa bueno»). La canonización de Juan XXIII se efectuó conjuntamente con la de Juan Pablo II el día 27 de abril de 2014

Un buen compañerismo consiste muchas veces en callar, en respetar el laconismo del otro, en comprender que es eso lo que el otro necesita en esa precisa y oscura jornada, y entonces arroparlo con nuestro silencio, o dejar que él nos arrope con el suyo.

Mario Benedetti (Escritor y poeta uruguayo, 1920-2009)